jueves, 28 de junio de 2012

HISTORIA DE UN ÁGUILA

Cuenta una leyenda india...que un granjero se encontró un día el huevo de un águila y lo metió en un gallinero. Una gallina aceptó incubarlo y...poco después...un aguilucho vió la luz en medio de una camada de polluelos. Creció con ellos. Toda su vida estuvo en la granja e hizo todo aquello típico de gallinas...buscar insectos, picotear grano, pelearse (un poco) con sus congéneres, soportar el humor receloso del gallo, temblar de miedo cuando rondaba un zorro y a media tarde...volver a dormir al gallinero. Cacareaba como una gallina, engordaba tranquilamente y volaba unos metros tan solo, entre una gran nube de plumas. Después de todo..¡Así es como se supone que han de volar las gallinas!

Pasaron los años...idénticos...tranquilos...monótonos...y el águila se hizo vieja...muy vieja...un día, una sombra inmensa pasó por encima de ella lentamente. Sorprendida, levantó la cabeza y vió un ave magnífica y majestuosa planear en un cielo soberbio, sirviéndose con gracia de las corrientes ascendentes, sin mover sus alas doradas.

-¡Qué espléndida ave!¿Qué es? dijo con admiración a sus vecinos.
-Es un águila, la reina de las aves, pero no sueñes, ¡tú solo eres una gallina y nunca serás un águila! cacareó una de sus congéneres.
-¡Qué lástima! suspiró pensando con envidia en esa ave tan admirable.

Llegó el día en que murió pensando con pena...¡sólo he sido una gallina en esta vida!

¿No piensas así algunas veces? 
¿No se te ha pasado por la cabeza que podrías ser un águila? 
¿Qué eres una? 



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